miércoles, 6 de mayo de 2015

Epílogo al coloquio




EPÍLOGO AL COLOQUIO en la serie Psicoanálisis y Etnocentrismo. Reunión 11ava llamada Colonialidad del tiempo y psicoanálisis.( versión de circulación interna)
(Lateral tendrá reuniones los meses que haya 5tos sábados.- como agosto- y el coloquio en abril- misma la fecha anterior)

1-       
  LateraldeOpacidades toma nota de  la presencia en el seno mismo de la enseñanza de Lacan, como en algunos desarrollos de l’école, de variadas excursiones lejos de las elucubraciones habituales del psicoanálisis. Toma nota, y a veces abre y da lugar. Las actividades que fue proponiendo por lo tanto, no tienen una relación inmediata sino indirecta con el psicoanálisis; de allí su nombre. El coloquio venía en la serie Etnocentrismo y psicoanálisis.
  Si la narrativa unificadora en él no fue tan fuerte, podría considerársela como una chance favorable para que el evento se realizara como una performance en tres actos.

 2-“Colonialidad del tiempo”, perspectiva que proviene inicialmente de la  necesidad de dar cabida a una disparidad sentida muchas veces al compaginar la revista.  Como ejemplo: que la traducción de los seminarios y textos de Lacan no era la sencilla operación de dar el equivalente semántico en otra lengua que supuestamente permitiera traspasar “la teoría” de una orilla a la otra.  En realidad, se trata de pasar de una zona de equívocos a otra zona de equívocos; los flecos se asoman a cada instante porque la equivalencia es imposible y los neologismos de Lacan tomaron el lugar de pivote de esta mirada, permitiendo poner en crisis el paradigma usual de la traducción. Fue el N º 2 de la revista Opacidades, dando lugar luego a otro pequeño paso.

   3- “Disparidad” quiere decir: no conviene presuponer una homogeneidad inicial, que en el caso recién mencionado es pertinente considerar la ventaja de una operación más, más compleja que la traducción. De antemano no sabemos cómo llamarla, tal vez redecir, reinscribir:  

 “El primer número inscribe algunas de las notas de un estilo que concebíamos necesario producir. Partíamos del hecho, de que en general, las publicaciones de l’école en castellano, –al comienzo-, recogían sus materiales del impulso primero que l’école había tomado en París, traduciendo artículos de la revista Littoral, luego de L’unebévue. Se imponía tener en cuenta, -en lo posible explícitamente-, que los temas de una revista, y sobre todo en Buenos Aires, las cuestiones planteables  estarían afectadas en su estatuto  por el carácter de retoma –redecir-, de aquellos avances que se habían producido ya, en otro lado, en otra geografía, en otro hilo y otro  movimiento que el que la revista debía poner  en juego.
   Era necesario no tanto “explicitar” sino más bien crear, inventar un trayecto, una temporalidad adecuada para que, lejos de recogerse como en eco, las preguntas, los abordajes generaran un desarrollo con más consecuencias y menos delegación en sus premisas mismas”. Los pocos números que salieron provienen de ese clima; luego agregamos una precisión más a ese primer choque con el problema  expresado como “entrelenguas”, en el número 2 de la revista.
  Dos cortes: (Un punto, otra vez es el tiempo) “No tenemos lo mismo problemas que Lacan”,  (escuchada en el primer seminario de l’école en Córdoba en 1985) es una frase que bien pudiera sintetizar  ese sesgo de la enunciación, por la que el grupo de l’école – en París mismo, se diferenció en el inicio de aquellos que se colocaron en una continuidad escolar con la enunciación de Lacan, con su enseñanza.
     Era posible comprobar que tampoco se desencadena nada interesante, si no se despeja un segundo corte por el que habría que enunciar como premisa (a veces): “no tenemos los mismos problemas que Paris [1]. (¡Sí, claro! en algunos puntos porque en ese momento tampoco era cuestión de refundar otro psicoanálisis)
       
            No basta ese “después de Lacan” para hacer un “todos contemporáneos”. Impelidos a restarle homogeneidad en algunos puntos y proponer una heterogeneidad en otros, -sin saber de antemano  si de lengua, de religión, o de región y hasta dónde-. Romper la ilusión inicial de una suerte de totalidad homogénea, de ontologización silvestre del conjunto de enunciados que coagulan el corpus del saber analítico -sobre todo de la obra de los fundadores-. (Cualquier conjunto de enunciados puede cumplir esa función de ontología gratuita) El paso siguiente: “La primera impronta” –Nº 5 de la revista-, objetando la aserción que sostiene una imposible identificación primordial a “una” lengua[2].  

    4-
   Colocar en la Apertura del Coloquio a los Pueblos Originarios  es un modo de poner de relieve por un lado, que con respecto a la “de-colonialidad”  están muy concernidos, están primeros.  Y luego, claro, que no es cuestión de reactivar un “hablar sobre” los movimientos y actividades des-coloniales, sino que activando en una transversalidad de los colectivos implicados, es mejor  que estén allí los más interesados.
   Félix Acuto, antropólogo, sostenía en su charla del 8 de junio de 2013[3]: “(…) seguimos generando congresos, conferencias y publicaciones sin diálogo (…) hubo muchos simposios que hablaban de los pueblos originarios, los pueblos originarios y dije: bueno... ¿dónde están los originarios?”. No podríamos acceder al gran debate de-colonial con la pregunta todavía dando vueltas, ¿dónde están? Si, en materia de descolonización los Pueblos tienen algo que decir; allí están en  primer lugar con su presencia y su voz.

5-
   Los problemas con la “colonialidad” tienen en los Pueblos una fuerza definitiva, dramática, de vida y existencia.  También, pero muy de otro modo, especialmente en aquellos cuya disciplina o su práctica está intrínsecamente ligada a su elaboración en Europa. Claramente la filosofía, el psicoanálisis…en fin, no son nítidamente problemas en las ciencias duras.    

    6-
      Tres artículos de María Marta Quintana, y Alejandro De Oto[4], sitúan con ventaja un énfasis, un sesgo tal que permitió con holgura apoyar en él nuestra inserción en esa creciente corriente de la que participan.  Es que tienen la particularidad de inscribirse en un diálogo con Agamben y con el que a su vez mantienen Espósito y Agamben con Foucault. Inevitablemente lo tienen con los clásicos de los estudios de-coloniales, como Dussel, Mignolo, Quijano y  Castro- Gómez (son fundadores), atendiendo a su vez a la perspectiva crítica que ellos tienen entre sí.
    Estos artículos lo reabren con autores como Fanon, Cesaire  y lo extiende a nuevos como Lewis R. Gordon. Nuestros dos autores intensifican en su filo crítico la tensión entre genealogía y ontología, historia y ontología, poniendo en juego la dimensión temporal;  al modo de gozne que permite traer a la mesa la filosofía política más actual. En su momento inicial el proyecto de-colonial desarrolló la tesis de que no habría consideración de la modernidad sin incluir la estructura colonial, lo que generalmente está elidido: ella – la modernidad-,  usualmente se piensa desplegada sobre un eje intra-europeo.
 Primera conclusión: hay el uso de ese eje en Lacan, pero sin estar totalmente seguros porque usa de la dialéctica del Amo y el esclavo con un alcance nada ingenuo.
 Segunda: hay de eso en algunos artículos que atañen a l’école, porque esos puentes con Foucault por ejemplo, ese comentario frecuente de la biopolítica, ese uso de los “dispositivos” foucaultianos de la sexualidad, obliteran esa cara tanática, mortífera, que hace la contracara colonial del estado- metrópolis.
Tercera: interrogamos las elucubraciones del psicoanálisis, si ellas no arrastran esa  oclusión  que halla la crítica de-colonial como siendo aquella que hace cuestión a esa cristalizada idea de que el logos sigue una línea intra-europea que va de Grecia a...a…a ¿París 1980?    

7- 
  La charla de Alejandro De Oto del 5 de octubre del 2013, como la invitación a participar él y M.M. Quintana en el coloquio,  vino en el hilo de esa lectura.
      Charla y artículos que retomamos con un propósito en primera instancia de carácter negativo (deconstructivo digamos), de poner en cuestión las grandes miradas universales, grandes teorías “para todo hombre de todo tiempo y lugar” y sus consecuencias sobre la práctica analítica misma.
      Pero en absoluto se trata de encontrar una “esencia” americana, ni identidad latinoamericana, nada que huela a “ser” latinoamericano, a identidad u ontologización.  No podríamos hacer tal cosa y después acoger al sujeto  analítico que carece de identidad, sabemos;  tampoco el movimiento queer que tiene una fuerte vertiente anti-identitaria.    
   Más bien enfatizamos la no contemporaneidad, heterogeneidad;   para nada se trata de volver a hacer lo mismo con Latinoamérica: “no un” tiempo, “no una” esencia, “no una identidad”, más bien seguir el camino de los tiempos y genealogías diferenciales (Como sugieren De Oto y Quintana).  En cierto sentido, y por diversas razones, hay un poner en suspenso a  Kutsch, o a Dussel, a  incluso a Mignolo. (El debate no es solamente con la modernidad, sino con la “postmodernidad”).
 
 8-  “Ontología”: las preguntas finales en la sesión del seminario de Lacan del 15 de abril de 1964,  registra un diálogo con François Wahl en el que surge de modo bastante sofisticado el problema, que no es aplastado ni desconocido. Ni se desconoce la Diferencia ontológica de Heidegger, ni desconoce que hablar genera una capa de referencia entitativa ineliminable que no borra dicha diferencia, advirtiendo que algunos términos griegos que intervienen en la conversación substancializan demasiado el inconsciente. Es una pista.

9- “Ontología” en este contexto de tensión con la genealogía, resulta de imaginar que algunos enunciados pueden describir directamente la amplitud de “lo que hay y lo que es” “para todo tiempo y lugar”, “olvidando” el procedimiento metódico y las circunstancias que los produce, pasando el límite, más allá de su concatenación genealógica.
 De nada sirve oponer otra ontología.

10-
   Volvamos al campo en el que surge la aserción de Freud, cuando afirma que con la aparición del monoteísmo la humanidad dio un gran paso hacia la espiritualidad (Moisés; 3ª, 2da); ahora advertidos. Conviene conmover los dispositivos de la “colonialidad” y abordar esa versión comprometida con el resabio evolucionista del siglo XIX, que interrogamos. El lacanismo ¿deja o no, de estar en continuidad con esa aserción freudiana?

 11-
    Una primera puesta en práctica de la idea de “desagregar los tiempos”. “Éfeso- Valladolid”, charla y texto (publicación en curso), pretende poner de relieve las heterogeneidades que nos habitan en la medida en que La Junta o Debate de Valladolid exhibe un repertorio de argumentos que preinscriben onto-teo-lógica y jurídicamente a los indios. Desplegando dos figuras negativas de la alteridad  que el catolicismo promovió en esa circunstancia. En Sepúlveda, uno de los contendientes, se puede leer a la letra que bajo una inspiración griega divide a los humanos en barbaros y “gente como nosotros, nosotros los griegos” se podría decir, siendo la parte más substanciosa de la división, la de los “tipos de barbarie”. Ellas no son otra cosas que  grados diferentes de poca humanidad o de infra humanidad, tiradas sobre el ser – extraño-, de los “recién descubiertos”.

   Pese a su reivindicación humanista, el discurso de su contrincante De las Casas ignora y tapa el lugar que la religión tuvo en la conquista. De las Casas cita y  apela a  la autoridad de San Pablo: Cristo está en todos, los indios son Cristo, son el Prójimo y  se los convoca con extrema persuasión.  Pero no hay retorno  posible al discurso de San Pablo porque se interpone un acontecimiento histórico que trasmuta el puro discurso religioso; lo llamamos Constantino y está presente en el discurso de apariencia tan religiosa como el del fraile De las Casas. La persuasión está al servicio de la conversión que se amalgama con la proposición del vasallaje al Rey de España; a la cabeza el papa y el Rey por delegación divina.  Ambos, Sepúlveda y de las Casas presuponen un “otro”, un no-semejante de alguna manera ya degradado, “el bárbaro propiamente dicho” para Sepúlveda con poca traza de humanidad.  Para el fraile el otro es “a convertir”, porque vive en peligro o en pecado, debe contribuir a “salvarlo”, por lo tanto “debe” ser salvado, es requerida su conversión para ser apartado del mal; es  imposible dejarlo como está en ese estado silvestre.
   El momento de tal Junta (1551-52) coincide con “el final del Impero Romano”; es una frase de Foucault que parece extravagante,  pero en esas páginas puede encontrarse lo bien fundado de esa aserción. 
    Dos observaciones. Citadas por los dos autores invitados, las clases  de enero del 1978 del Curso de Foucault, señalan cómo y cuándo “Europa devino Europa”. El tiempo que va  entre la Paz de Augsburgo y el Tratado de Westfalia, de guerras religiosas, culmina en la fragua entre los Estados de una relación de horizontalidad y competencia, cayendo la forma de asociación sobre la base de una Monarquía  hegemónica o la subordinación al Papado.

12- Luego, Europa no es Europa sin el corte del Protestantismo. La divergencia proviene de la generación de dos espacios geopolíticos diferenciados. Atender a “La Colonialidad” llevaría a tomar en cuenta que Latinoamérica tuvo ¡Contra-reforma pero sin Reforma!, lo que da una configuración religiosa del lazo social divergente y probablemente menos propicia para la producción de la virtud que la expansión del capitalismo (y la acumulación) necesita. No está bastante subrayado que la ética se bifurca en dos direcciones bien diferentes, la ética protestante va lejos por el camino del individualismo. Y -lo que es poco decir, que la religión en el espacio público se inscribe de manera diferencial.     
   El catolicismo conservó hasta la actualidad el prestigio del martirio (todavía se elevan a santos a los asesinados a causa de su fe como el obispo Romero), se conserva la tradición de la “opción por lo pobres”, como una corriente que viene de hondas fuentes desde el inicio, -de la que el franciscanismo es uno de sus  emergentes-, que rompe con el “mundo” y sus valores. Participa de un rechazo  a la búsqueda del lucro o de los valores de los sistemas actuales económicos. Y a la base de todo, conserva el significado “redentor” del sufrimiento.

Mientras que el Protestantismo muy transmutado, devenido en iglesias pentecostales o derivados, proclama cada noche en innumerables programas televisivos: ¡pare de sufrir! Al desplegarse los testimonios de los nuevos conversos, uno se entera que ello trae variadas curaciones. De las dificultades económicas y de trabajo, trayendo prosperidad o al menos una relación más desenvuelta con ella, de variadas enfermedades corporales, y sobre todo del sufrimiento, como señal de una vida alejada de Dios. La conversión deja todas esas dificultades atrás: Dios se muestra menos misterioso que para Job.     


13-
   Tomando nota de la sesión del seminario de Lacan del 19 de abril del 77,  por lo que indica(ría).   
    Presumimos que la manera de hablar en esa sesión, en ese contexto, trae una percepción del análisis que debilita mucho cualquier consideración etnocéntrica de la subjetividad, atenuando su ontologización.  (Es necesario algo de exégesis).

     La irrrupción del neologismo l’élangue lo toma por primera vez el 18 de noviembre del 75 abriendo el seminario Le sinthome. Viene de Soller, quien se refería con ese neologismo  al modo en que Joyce (en Joyce & Cía, Tel Quel, 1974) había escrito. El uso de L’élangue como neologismo está precedido varias veces en esa sesión (y por supuesto las anteriores), por el témino lalangue.  La pregunta es ¿qué trae ese neologismo « l’elangue » de nuevo y que no esté ya en lalangue. ¿Qué dice de nuevo[5]?
  Hay una precedencia inmediata del término lalangue el 19 de abril que hacemos presente:

-petit fils…… l’apprentissage qu'il a subi d’une langue entre autres
qui est pour lui lalangue que j'écris on le sait en un seul mot
dans l’espoir de ferrer elle la langue c’qui équivoque avec faire-réel.

    Enfatiza el recibir, haber sido enseñado en una lengua « entre otras ». Marca de un singular, lalangue, es  « una entre otras »,  sin universal. Porque no hay « LA » lengua, ni la ciencia de La lengua, porque  « Lengua » como objeto universal no hay ; no hay la Una. Dejemos de lado  otro conjunto de apariciones de ella  y pasemos al otro neologismo.


Il est un fait que l’élangue, j'écris ça é-l-a-n-g-u-e,
que l’élangue s'élongent à se traduire l'une dans l'autre,
 mais que le seul savoir reste le savoir  d’élangue,
qu’la parenté ne s’traduit pas en fait mais elle n’a de commun que ceci
 qu’les analysants ne parlent que d’ça. C'est même au point que c’que j'ap­pelle
 dans l'occasion un vieil analyste en est fatigué, hmm.

 L’élangue[6] s'élongent
  Si « elongent » es 3a persona del plural, entonces L’élangue, ¿no es el sujeto d’un plural ?,  y si añadimos que dicha frase se continúa en un: « al traducirse la una en la otra », vemos la necesidad de que l’élangue sea concebido como una pluralidad.  Mientras en el  fraseo anterior ella, lalangue es  « una lengua entre otras», l’élangue ahora denota un cambio en el  campo del equívoco,  ahora su  base cambió.
 Hacemos una traducción indefectiblemente fallida para intentar atrapar algo de la significación que porta ese neologismo.  
   «Es un hecho que l’elangue (1)»
    «que  l’elangue(2)  laslenguas se alargan al traducirse unas a otras »
- « pero que el único saber es de l’elangue (3) :
¿acaso no contiene esta vez el neologismo en (3) un plural ? si es « laslenguas », si es un plural, entonces, dicho así, se atenúa la imaginación de que en el análisis  haya un saber por encima del saber que se  obtiene de laslenguas. Luego está el Saber, pero él proviene de y es posterior a, el equivoco, siendo ésto lo más elemental de la práctica del inconciente. Ahora bévue en este contexto es ejemplarmente trans-lenguas: bévue-bewusste.
  Dos conclusiones: atendiendo a su contexto, la introducción del neologismo rompe con el clima etnocéntrico en el que se pudiera inscribir al análisis. Obstaculiza esa inserción haciendo impensable que  el alemán de Freud o el francés de Lacan se puedan postular como lenguas últimas desde la cual intepretar a « todas » las otras, o que haya una lengua que « sabe a todas las otras ». Lo que quiere decir que cada lengua es ya efecto de subjetivación, y no hay equívocos de lenguas superiores, que « subjetiven » más que otras. No es posible colocar el saber en una lengua que sobrevuela a las otras, que tenga una superioridad sobre las otras, no hay una lengua que de derecho pudiera contener una hermenéutica universal.
   Confontar con el estatuto que le da al Saber Alain Badiou en su texto comentando L’étourdit[7], permite medir el enorme problema que la frase encierra, en la medida este autor lo coloca del lado del matema.     
  Y por fin: L’elangue es un nombre paradojal que tiene como refererencia la práctica. El saber no se transmite, es  la bévue lo que abre al saber pero es equívoca ; después del trayecto no queda sino un « saber supuesto ». EL psicoanálisis como cuerpo de enunciados unívocos está destinado a caducar, está destinado a reabsorberse en lalengua. El corpus de los enunciados se redice en l’élangue ; cambia, equivoca, deja la univocidad, nada  eterno, sino fugaz histórico o temporal. L’elangue contiene  « tiempo » de la subjetivación, dice que: desde el punto de vista del deseo,  son todas igualmente horizontales, en contacto, en movimiento, en contagio, abiertas y mezcladas.

14-
 Volviendo a la Apertura con los Pueblos. Posiblemente uno asiste  a una suerte de borde un poco desdibujado del efecto de la colonización después de 5 siglos.  Muchas lenguas desaparecieron como tantas etnias, extinguidas. Otras duraron porque resistieron. Resisten, aunque muy difícilmente se la puede imaginar como un propósito o voluntad individual, su naturaleza es esquiva. Hay en ella persistencia, hay en ella un No, hay en ella una no asimilación, hay en ella una asombrosa irreductibilidad a la imposición más desvastadora. Sus signos evidentes que estuvieron  al alcance del público es esa sonoridad en la pronunciación que se superpone a la del castellano y la acompaña como una sombra ineliminable y por siglos. A la que agregamos con gusto la sintaxis compuesta que, como la sonoridad, dobla, se compones agregándose a la del castellano dando una amalgama también irreductible, lengua por lengua. Abriendo así una base material del equívoco más afín con este Lacan que comentamos. 
 Hoy día el aspecto más notorio que los tensiona es el reclamo del Territorio. Pero es equivocarse si se les atribuye un movimiento hacia el pasado, hacia atrás; porque en tanto  elaboración  política opera en lugar de o sustituto de la nostalgia o de la identidad como una ganga esencialista. La “imposición” de la lengua o del monoteísmo, a pesar del sincretismo actual,  no alcanzó a extirpar ese mundo de mayor diálogo espiritual de la comunidad con la naturaleza. Así como su sentido de la propiedad común  que retorna cribado ahora elaborado por el estado; ayudando a volver a preguntarse (como Freud, como Joyce): ¿qué es el monoteísmo? O ¿cómo, el mundo que trasmutó la ciencia occidental? ¿Cuánto de “occidental” y europeo es el análisis?   





[1]  Fragmento extraído de  ¿Por qué Lateral?, del blog. Circuló de modo restringido (2005) haciendo saber que el problema se hacía sentir desde el comienzo.
[2] Basta asomarse a la literatura en nuestro medio, para encontrar esa peculiar contextura referida por muchos escritores, que sostienen que su obra está concernida por más de una lengua.  Acudieron aquí Silvia Molloy, Diana Bellessi y tantos otros tocados por las migraciones. Recuérdese la broma de Borges, quién decía que habiendo leído primero el Quijote en inglés, y luego en castellano,  tuvo  entonces el sentimiento de que estaba mejor escrito en la  lengua que hablo primero con su abuela y su padre. La experiencia para muchas generaciones fue la de estar concernidos por más de una lengua.   
   En el trayecto, surge el relato breve de un diccionario guaraní-.castellano, narrando la enorme dificultad en desprenderse de la lengua de Castilla como modelo para encontrarle una grafía a varios fonemas, llevándolos a buscar consejo en lingüistas expertos en las más variadas y lejanas lenguas, para encontrar -lejos-, lo que buscaban. “Efectos etnocéntricos” son aquellos que soporta la lengua de los “originarios” bajo el aplastamiento de aquella otra de la conquista, la que fue una lengua imperial,  por siglos. Todos estos sucesos transcurrían en el 2006.
 Para octubre del 2007, la Universidad de la Matanza organizaba el Primer Congreso de lengua y Cultura guaraní. La grieta se abrió un poco más, exhibió contornos más amplios: la lucha, de varios siglos, por sacar de la clandestinidad a una lengua precolombina sobreviviente por la transmisión familiar, arrastrando por cientos de años y generaciones el mismo mentado efecto.  
    El periodista Miguel Ángel Verón que allí asistió, nos hacía llegar varios artículos referidos a esa causa: (…) “América es el único continente del mundo que funciona sin sus lenguas propias; es el único continente donde ningún idioma americano tiene vida normal, donde ninguna lengua americana es oficial y de trabajo de ningún país ni de los bloques de naciones que en él se formaron”[2].  ¿Cómo sobrevivieron las lenguas, cómo se recuperan las lenguas arrasadas, cómo pudieron hacer con ellas para preservarlas en su vida cotidiana?  Apareció justo entonces el ofrecimiento generoso de Alberto Lapolla de presentarnos al Encuentro Nacional de las Organizaciones Territoriales de los Pueblos Originarios a quienes alcanzamos un esbozo de proyecto para el año 2010[2].  Encuentros y entrevistas, que pronto descubrimos poco viables. Fue necesario otro paso.
[3] Ver aviso en Blog.
[4]     Dos textos:  EL fauno en su laberinto, ambiguedades de la biopolítica, http://www.celarg.org.ve/Espanol/PDF/107-132-El_fauno-De_Oto_y_Quintana.pdf;  Biopolítica y Colonialidad, lectura crítica de Homo Sacer de Agamben, http://www.revistatabularasa.org/numero_doce/04oto-quintana.pdf;  Políticas en el cuerpo, políticas de la subjetividad. Aguafuertes fanonianas, En Estudios de Asia y África, N° 148, Vol. XLVII(2), Mayo-Agosto, pp. 269-291.(2012), El Colegio de México, México  DF.


[5] La precedencia del término lalangue es larga ; desde L’étourdit. En dos o tres años se observan enormes cambios en el sesgo por el que la toma : en marzo de 1974 afirmaba: (...) Cuando hablo del simbólico, se trata de lalengua. Para vosotros la lengua – que escribo con una sola palabra: hago lalangue, porque quiere decir lalala, laleo, a saber que bien temprano el ser humano hace laleos, así, y no hay más que ver un bebé, escucharlo, y que por poco que haya una persona (…).  Y a continuación: la madre, que es exactamente la misma cosa que lalangue, a parte de que es alguien que la encarna, que le transmite lalangue (...) entonces para vosotros lalangue, es la lengua italiana, para mí, resulta que es la lengua francesa, que me enseñó aquella que era mi madre... [5] Sostener tanta proximidad entre  lengua y madre es exagerado. Pero si en ese primer momento lalangue y lengua materna anulan  sus distancias,  el  movimiento no quedará allí porque luego al decir que a esa lengua “es alguien que la encarna”, se reintroduce un matiz que restaura, algo, la distancia suficiente para objetar la atracción de la identidad. Al Otro, sugiere muchas veces, la madre lo encarna
     En Ginebra, en 1975,  el movimiento parece al revés: “¿Cómo sostener incluso una hipótesis como la del inconsciente?  Si no se ve que es la manera que tuvo el sujeto, si es que hay otro sujeto que el dividido, de estar impregnado, si se puede decir así, por el lenguaje.  (...) ese lenguaje que no tiene en absoluto existencia teórica, interviene siempre bajo la forma de eso que llamo con una palabra que quise hacerla lo más próxima posible a la palabra lalación, lalengua”.  (...) No es para nada al azar que en la lengua, cualquiera que ella fuera, en la que alguien recibió una primera impronta, una palabra es equívoca. (...) Eso no quiere decir que la lengua constituya de ninguna manera un patrimonio. Es absolutamente cierto que es en la manera en que lalengua ha sido hablada y escuchada en su particularidad,  que a continuación algo surgirá luego en los sueños, tropiezos, en toda suerte de maneras de decir[5].
      Al poner en juego esas trazas aludidas, -del inconsciente-, con la expresión “impregnación por el lenguaje”  que encontramos en Ginebra, en esa vía  se comprometen y movilizan otros supuestos según los cuales se prescindiría un poco más de la historia antigua y del pasado. No podría decirse sin embargo –se corrige ahora Lacan-, que  el lenguaje existe; en cambio sí existe  lalengua, por lo que todas esas deducciones que pretenden derivar el sujeto o el inconciente desde “el lenguaje” como entidad decisiva y fundadora, abstracta y cuasi platónica, parecen olvidar que es imposible porque ese lugar de la no-existencia del “lenguaje” está ocupado ahora por lalengua, la que sí se afirma en un campo de existencia,  término fuerte que cliva el todo el abordaje. 
[6] El neologismo que toma de Sollers, Lacan lo usa  con fines psicopatologizantes para Joyce, el 18 de noviembre de 1975.
[7] Alain Badiou Barbara Cassin, No hay relación Sexual, Buenos Aires, Amorrortu, 2011. Destaca que  al introducir con lalengua  al equívoco como fundamental para captar la subjetividad, lo ubica a Lacan (lo llama anti-filósofo) como antinómico respecto a la ontología que supone quedar del lado del lenguaje unívoco. Salvo que la verdadera custodia de la univocidad residiría en la literalidad matemática. No en el orden de la lengua común. Aquí viene una de las frases asombrosas: “Para Lacan, aun cuando el trayecto de la cura sea el reino del equívoco,  la meta última es, lo sabemos, un saber integralmente trasmisible, trasmisible sin resto. La meta es un orden de simbolización, o como él dice, de “formalización correcta”, en el que el equívoco ya no deja huella alguna. (p.95)

domingo, 8 de marzo de 2015

Coloquio en serie "Etnocentrismo y psicoanálisis"- Abril 24 y 25- 2015



ELP   LATERALdeOPACIDADES
Coloquio 24 y 25 de abril 2015.
 Librería Hernández Corrientes 1436.
 Entrada libre.
      
         Proponemos que la reunión 10a de LateraldeOpacidades sea un Coloquio, cuyo título provisorio es Colonialidad del tiempo, ¿puede el psicoanálisis prescindir de esta cuestión? en la línea de lo que fue la serie: “etnocentrismo y psicoanálisis” surgida con la preparación del Nº5 de  Opacidades.  Inspirados en  un sesgo de los debates de-coloniales que parece facilitar su puesta en  vecindad con el psicoanálisis.
  “Colonialidad” -no la colonización-,  término retomado de los artículos de De Oto y Quintana “Biopolítica y Colonialidad” y “El fauno en su laberinto” que a su vez lo retoman de los avances previos  (de Quijano, Mignolo, Castro, que ya lo postulaban). Nuestros dos autores insisten con  esta punta crítica al poner en juego la dimensión temporal, intensificando la tensión entre genealogía y ontología, historia y ontología. No a lo identitario en ese ámbito de la discusión; el sujeto analítico tampoco se realiza en una identidad, en común con muchas vertientes del movimiento queer.  No se trata de mezclar sin más los debates de-coloniales con el campo analítico del sujeto, sino más bien de sostener una no-contemporaneidad radical, una heterogeneidad que ponga en cuestión las grandes miradas universalizantes: “para todo hombre, para  todo tiempo y lugar”, de escrutar sus efectos etnocéntricos, esencializadores  y sus consecuencias sobre la práctica analítica misma.     
       (Es ejemplar cómo el relato bíblico por  mediación de las grandes religiones en vigencia por aquí, impregna y estructura el cotidiano vivido.)
  
Viernes 24,  18.45 hs.  Para la apertura: los miembros del Encuentro Nacional de las   Organizaciones Territoriales de Pueblos Originarios: “Las lenguas de la resistencia”.   Muchas de las  actividades de-coloniales, se realizan hablando sobre aquellos “en primer lugar colonizados” y en la  absoluta ausencia de su voz, su presencia y sus cuestiones, observación que nos llevó a colocar a los Pueblos Originarios en un lugar de precedencia.  Y desplegar a partir de allí una suerte de “identificación posicional” al  modo de David Halperín (en San Foucault),  para acoger ese modo de subjetivación que es la Resistencia de los Originarios a la cultura  que habitamos.

Sábado 25, 9.30 hs: Encuentro con María Marta Quintana y Alejandro De Oto, autores de los  textos nombrados.   
 Sábado 25,  14 hs. Presentación de trabajos.
                                Para finalizar: ¿qué consecuencias?
        ¿No hay algo nuevo en la sesión del seminario del 19-4-77?: ”Es un hecho que las lenguas (l’élangue ) (…) las lenguas se  alejan- alargan (l’élangue s'élongent )  al traducirse la una a la otra/ que el único saber permanece el saber de la(s) lengua(s) (reste le savoir  d’élangue), que el parentesco no se traduce…”.   O al menos ¿no supone una presentación de las lenguas que disipa en mucho cualquier privilegio etnocéntrico que pudiera imaginarse para alguna o algunas de ellas?     
     Interrogando la relación de las comunidades analíticas a las lenguas, observamos que suele plantearse al psicoanálisis como organizado a partir de la precedencia de la lengua de la teoría, de los fundadores, en un ordenamiento escalonado. ¿Sería el alemán o el francés por ejemplo, la sede o la reserva del saber de “todas” las lenguas?, ¿permitiría este sesgo además interrogar la constitución de esas comunidades analíticas que suelen moldearse a partir más bien de una suerte de temporalidad única? ¿Acaso la práctica es independiente de todo esto?
Son de la partida: María Marta Quintana (filósofa); Alejandro De Oto (historiador);  María Eugenia Escobar (Paraguay); Graciela Graham; Graciela Brescia,  Zulema Fernández; Julio Cesar Ravizza; Marta Iturriza; Patricia Garrido Elizalde (Méjico); Hugo Gordo; Jorge Alonso; Paulina Radunsky; J. C Piegari entre otros. 
BIBLIOGRAFÍA: especialmente: EL fauno en su laberinto,http://www.celarg.org.ve/Espanol/PDF/107-132-El_fauno-De_Oto_y_Quintana.pdf; Biopolítica y Colonialidad, una lectura crítica de Homo Sacer de Agamben, http://www.revistatabularasa.org/numero_doce/04oto-quintana.pdf ; consultar el conjunto de la biliografía en - www.lateraldeopacidades.blogspot.com.ar